Hoy lloré de valentía por que apretamos a un pelotudo que se creyo que por vivo podía insultar a nuestros chicos.
Hoy lloré de alegría por que la hinchada de River nunca paro de alentar.
Hoy lloré de orgullo por que vi llorar a mi hijo que como capitán abrazó a su equipo y lo llevó al podio, que levantó su trofeo y que saludó a sus rivales demostrando con altura y educación de un verdadero Argentino.
Por supuesto que estas palabras con las que doy por cerrado esta cobertura son pensadas y vividas por cada padre que presente y a la distancia sufrió y acompaño a cada uno de los 150 chicos que participaron de este evento.
Hoy los errores, falencias, carencias y fastidios, creo que quedan atrás y seguramente serán aprendizaje para todos.
Feliz regreso y seguiremos en contacto por Twitter.
Gracias chicos una vez más por tantas alegrías.